¿Te suena esto?

Desayunas algo “sano” y a la hora tu abdomen parece un globo. Por la tarde llevas el botón del pantalón desabrochado. Has probado a quitar el gluten, la lactosa o la fruta, y quizá te han dicho que es “colon irritable” o “estrés”. Además, estás cansada o cansado, con la mente espesa, y sientes que cada comida es una apuesta.

Si te reconoces, no te lo estás inventando, y no eres la única persona. Muchas personas con este cuadro tienen algo que rara vez se explica bien: SIBO.

¿Qué es el SIBO?

Son las siglas de Small Intestinal Bacterial Overgrowth: sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado.

Imagina tu digestión como una calle con dos zonas:

  • El intestino delgado es la zona de paso y absorción de nutrientes. Debería tener pocas bacterias.
  • El intestino grueso (colon) es donde vive la mayoría de tu microbiota, y donde tiene que estar.

En el SIBO, bacterias que deberían estar en el colon se acumulan en el intestino delgado. Ahí fermentan los alimentos demasiado pronto y producen gas donde no toca. Es como si la fiesta de las bacterias se celebrara en el salón equivocado.

Síntomas más frecuentes

  • Hinchazón abdominal que empeora a lo largo del día
  • Gases, eructos y flatulencias
  • Dolor o molestias abdominales
  • Diarrea, estreñimiento o alternancia de ambos
  • Digestiones pesadas y lentas
  • Intolerancia a alimentos que antes tolerabas
  • Cansancio persistente y niebla mental

Estos síntomas también pueden deberse a otras causas, por eso es importante un buen estudio y no autodiagnosticarse.

Para cerrar esta primera parte

El SIBO casi nunca aparece porque sí. Suele haber algo detrás que ha favorecido que las bacterias proliferen, y entender ese “por qué” es lo que marca la diferencia entre mejorar un tiempo o mejorar de verdad.

En la próxima entrada te cuento por qué tratar solo las bacterias no siempre es suficiente y qué se valora desde la Psiconeuroinmunología.

👉 Lee la parte 2: SIBO: por qué tratar solo las bacterias no siempre es suficiente

Este artículo es informativo y no sustituye la valoración de un profesional sanitario.