“Es normal que la regla duela.” Seguramente lo has oído desde la adolescencia. Y quizá por eso llevas años aguantando, con la manta eléctrica y organizando tu vida alrededor de esos días.
El dolor menstrual afecta a entre el 45 y el 95 % de las mujeres que menstrúan. Que sea tan frecuente no significa que sea normal: significa que se ha normalizado. Y precisamente por eso muchas veces ni las propias mujeres ni los profesionales le dan importancia.
Desde la Psiconeuroinmunología (PNI), en el dolor de regla participan varios sistemas que se hablan entre sí. Estas son 4 cosas que la ciencia sabe y casi nadie te ha contado.
1. Duele porque hay inflamación
Al final del ciclo, cuando bajan las hormonas, el endometrio (la capa que recubre el útero) libera prostaglandinas, unas sustancias inflamatorias que hacen que el útero se contraiga para desprenderse.
Pero eso solo es el punto de partida. Las mujeres con más inflamación en sangre (por ejemplo, con la proteína C reactiva más alta) suelen tener más calambres y dolor lumbar con la regla, además de hinchazón y cambios de humor. Encaja con una idea central de la PNI: un cuerpo con más inflamación de base vive la regla con más síntomas.
2. Tu intestino y tu regla van de la mano
Si con la regla tienes diarrea, náuseas o hinchazón, es por las prostaglandinas: actúan sobre el útero y también sobre el intestino, y por eso los síntomas digestivos son tan frecuentes esos días.
Y la relación va más allá: el colon irritable es bastante más frecuente en las mujeres con regla dolorosa, y la mayoría de las mujeres con colon irritable tienen también reglas que duelen. Por eso, cuando una mujer me cuenta que le duele la regla, siempre le pregunto también por su digestión.
3. Tu cuerpo aprende a doler
Este es quizá el dato más sorprendente. Las mujeres con reglas muy dolorosas son más sensibles al dolor durante todo el mes, no solo durante la regla, y también en zonas alejadas del abdomen, como el brazo.
Incluso su cerebro procesa el dolor de forma distinta, con un patrón parecido al de otros dolores crónicos. Cuando el dolor se repite mes tras mes, el sistema nervioso aprende a amplificarlo. Por eso no conviene normalizarlo.
4. A veces hay algo más: la endometriosis
No todo dolor de regla es igual. El primario no tiene una enfermedad detrás y suele empezar en la adolescencia, poco después de las primeras reglas. El secundario sí tiene una causa, como endometriosis, adenomiosis, miomas o pólipos, y puede aparecer más tarde, incluso a los 30 o 40 años.
La endometriosis afecta aproximadamente a 1 de cada 10 mujeres en edad reproductiva, y se tarda de media entre 4 y 12 años en diagnosticarla, en parte porque el dolor se normaliza.
Consulta con tu ginecóloga si:
- El dolor es tan intenso que te impide hacer vida normal, o va a más con los años.
- Te duelen las relaciones sexuales, o ir al baño u orinar durante la regla.
- Tienes dolor pélvico también fuera de la regla.
- Sangras mucho o te cuesta quedarte embarazada.
Desde la PNI, se mira todo
Inflamación, intestino, sistema nervioso, alimentación: el dolor de regla es el resultado de varias piezas que se influyen entre sí. Incluso cómo has vivido el último mes puede notarse: un ciclo con mucho estrés hace más probable que la regla siguiente duela más.
Por eso no basta con mirar el útero: hay que mirar a la mujer entera.
Ideas para tu próxima regla
Esos días
- Calor. Una bolsa de agua caliente en la tripa o en los riñones. Es de lo que más alivia, y de forma clara.
- Masaje suave. Círculos lentos sobre la tripa los primeros días. Ayuda a aliviar el dolor en el momento, y es una medida segura.
Todo el mes
- Muévete, no solo cuando duele: caminar, estiramientos, yoga… El ejercicio regular, también el suave, reduce la intensidad del dolor de regla, y además tiene muchos otros beneficios.
- Omega-3, con pescado azul en tu alimentación o en forma de suplemento. Tomarlo de forma continuada durante 2 o 3 meses ayuda a que la regla duela menos.
- Come regular, sin saltarte comidas ni hacer dietas para adelgazar. Saltarse comidas se asocia a más dolor, y comer más fruta, verdura y pescado, a menos.
- Apunta tus síntomas cada ciclo: dolor, digestión, energía. Te ayuda a ver tu propio patrón y es muy útil para la consulta.
Qué miro en consulta
En consulta no me quedo en el síntoma. Miro cómo es tu ciclo y cómo ha cambiado con los años, cómo comes y cómo duermes, cómo está tu digestión y, si hace falta, tus analíticas. También valoro la parte corporal: la zona lumbar y pélvica, la musculatura abdominal y el movimiento.
Con eso trabajamos sobre la inflamación de fondo con alimentación, descanso y movimiento, y llevamos un seguimiento ciclo a ciclo, siempre en coordinación con tu ginecóloga.
Si además tienes reglas irregulares, acné o caída de pelo, puede interesarte el artículo sobre PNI y SOP.
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Este artículo es informativo y no sustituye la valoración de un profesional sanitario.